«Era de Plasencia, me parece que decía:
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay! ¿Dónde están?
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay! ¡Mis amigos!
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay! ¡Encerrados!
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay! ¡Sin motivo!»
La carretera de Covilhá a Fundao era buena, pero con muchos coches. Después pregunté cómo llegar a Alpedrinha y tuve suerte de pillar al listo del lugar. Más bien de encontrarme con el que no sabía y, consciente de su ignorancia, admitía que no podía ayudarme y, después, encontrarme con el que sabía todas las carreteras: e l l i s t o r r o.
Este espécimen es capaz de decirte el camino que vas a tener que seguir durante al menos 15 km con un sólo par de indicaciones. ¡Gloria al listo! Me dijo que subiera una carretera que va a la sierra (de la Gardunha) y después una bajada impresionante a lo que seguían subidas y bajadas varias con pueblos pintorescos, serranos, paisajes de película. Olivares, alcornocales, encinares, pinares y peñas graníticas: precioso.









Con esto es con lo que hacían ese empedrado del demonio:

El "cartel de Medelim":

Un descuido en un alcornocal puede significar la merienda:

Tras parar a comer bajo un alcornoque cerca de Monsanto (¡ja!), ha habido piscina y paso fronterizo a España. Yo esperaba que hubiera el típico pueblo fronterizo al pasar a España, ya que Monfortinho, con sus termas carísimas para ancianos adinerados no me llamaba mucho la atención.


Sin embargo sólo encontré 11 km de cuesta arriba y el pueblo más cercano a 30 km. Así acabé como acabé. En el pueblo me mandaron a un camping a 14 km de distancia. Yo asentí como los tontos pero en cuanto encontré por el camino un lugar medio decente para echar la tienda, me caí rendido de tamaña paliza.





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